Especificaciones técnicas

Pre-Tratamiento

El pre-tratamiento de una superficie se puede definir como una preparación para dejarla en condiciones de recibir una capa de pintura (acabado orgánico) que la proteja y la embellezca.

La superficie a cubrir debe estar libre de elementos extraños (grasas, polvo, humedad, pintura anterior, oxido, ceras, etc.) y para lograrlo es necesario proceder a un pre-tratamiento, indicado para cada caso.

Las piezas a pintar habitualmente presentan huellas de mecanizado, es decir de haber sufrido una transformación exterior por medios mecánicos (laminado, estampado, cepillado, torneado, etc.) y es muy probable que las partes sometidas a estos procesos presenten una capa de aceite o grasa. Los otros sectores de las piezas no tocados en la elaboración suelen presentarse recubiertos de una película de óxido natural o de cascarilla.

DESENGRASE

Entendemos por desengrase a la operación destinada a eliminar las grasas y aceites existentes en la superficie de la pieza.

El desengrase es de gran importancia antes de proceder al fosfatizado o pintado, ya que siempre puede quedar adherida una finísima película de grasa, lo que puede generar recubrimientos de poca adherencia e incluso podría llegar a impedir la formación de la película.

El estado y tamaño de las piezas es lo que determina el procedimiento a emplear, como así también el tipo de instalación a utilizar:

Para piezas que fueron recién mecanizadas, sin óxidos o cascarillas, y sólo ligeramente engrasadas, será suficiente con un desengrase ligero o un desengrase alcalino suave.

En el caso contrario se hará necesario un desengrase enérgico alcalino o por emulsión, seguido de un decapado. En ambos casos, y antes del fosfatizado, es imprescindible un enjuague con agua fría y otro con agua caliente.

Desengrase con solventes

Algunos solventes, como el solvente industrial, el tolueno, etc., han llegado a tener gran aceptación dado su sencillo manejo y el buen resultado que se obtiene.

Los disolventes clorados, (tricloroetileno, percloroetileno) son también, especialmente efectivos para disolver grasas, aceites y ceras. Tienen características interesantes, como la posibilidad de dejar secar las piezas luego de tratadas, la capacidad de formar películas residuales, y además son fácilmente recuperables. En el mismo equipo desengrasante, pueden ser utilizados en ebullición, por inmersión en liquido o vapor. El tricloroetileno se descompone por acción del aluminio, por lo que se recomienda percloroetileno.

El desengrase con disolventes se puede realizar de tres maneras básicas:

DECAPADO

Si las piezas a pre-tratar estuvieran cubiertas de óxido o cascarilla se pueden emplear sistemas mecánicos o químicos, siendo comúnmente utilizados el ácido (químico) o el arenado (mecánico).

Decapado ácido

Dado su bajo costo el decapado con ácidos es el más utilizado en la industria, siendo los más comunes los ácidos sulfúricos, clorhídricos y fosfórico.

FOSFATIZADO

Es la conversión de una superficie previamente desengrasada y/o decapada mediante la acción de agentes químicos que forman sobre la superficie del sustrato capas de fosfatos mixtos, de tal manera, que permite la adherencia de la película de recubrimiento orgánico, sin alterar sus características fisicoquímicas. La superficie metálica fosfatizada podrá así resistir por cierto tiempo la agresión de los agentes ambientales.

El fosfatizado puede llevarse a cabo utilizando fosfato de hierro ó fosfato de zinc:

CROMATIZADO

Es muy parecido al fosfatizado y es especialmente recomendado en el tratamiento de aluminio.

Se diferencia únicamente por las distintas fases y productos empleados, debiendo contar con asistencia para seleccionar adecuadamente cada uno de ellos, conforme a cada instalación o proceso.

NOTA: Dado que los temas de fosfatizado y cromatizado requieren la atención de técnicos especializados, recomendamos la ampliación de este tema, así como el de los equipos necesarios, con las empresas proveedoras de dichos productos.

Métodos de aplicación

Aplicación a pincel o rodillo

Es un sistema no muy utilizado en forma industrial, aunque a veces se lo emplea en operaciones de mantenimiento o en aquellos lugares donde los métodos aerográficos no puedan ser utilizados. Con pincel o rodillos se logran capas gruesas, uniformes, y con buena protección en zonas de uniones.

Aplicación aerográfica o de pistola

Es el método más perfeccionado y generalizado en el uso industrial, porque se logra una gran rapidez de aplicación y un buen acabado en la pieza pintada. El principio básico de este sistema es la atomización de la pintura, para formar una niebla fina, que se deposita sobre la pieza a revestir. Esta modalidad de aplicación puede implementarse a través de tres sistemas diferentes:

Aplicación por inmersión

Es el sistema más sencillo y menos tecnificado en lo que se refiere a instalaciones. Se lo utiliza en la aplicación de fondos o acabados donde la apariencia y el espesor de película no son primordiales, y donde se desea una protección preventiva de las piezas.

El método puede ser manual y automatizado. Se requiere una batea con un sistema de mezclado que permita mantener homogéneo su contenido. En caso de grandes volúmenes se aconseja la recirculación por bombeo, absorbiendo desde la parte inferior y reinyectando cerca de la superficie de la batea. El mezclado es indispensable para evitar la sedimentación dura, que se incrementa con el transcurso del tiempo.

A continuación de la batea, se instala una zona de descarga o chorreo, para luego pasar a la zona de oreo y secado. La regulación de la viscosidad como así también del diluyente a utilizar, son esenciales para lograr una terminación aceptable.

Es conveniente aclarar que no todas las piezas son aptas para este sistema, piezas con muchos cortes, perforaciones y cantos vivos presentan problemas de cubritivo por ruptura del flujo que escurre. Piezas grandes deben ser estudiadas en su forma de sumergir en busca del punto óptimo de descarga, para evitar la formación de muchas gotas, o grandes diferencias de espesor entre la parte superior e inferior de la pieza. Estas diferencias se pueden controlar mediante la velocidad de extracción de la pieza, o bien suavizando el ángulo de salida en caso de cadenas continuas. Unos de los inconvenientes en este sistema es el considerable volumen de pintura.

Asimismo, la constante aireación de la masa liquida puede alterar, con el transcurso del tiempo, la estabilidad de la pintura, y aún provocar su gelado. El tiempo de mantenimiento en condiciones operables puede aumentarse si se reduce al mínimo indispensable la superficie de contacto de la pintura con el aire. No obstante después de un tiempo prudencial de uso, es conveniente consumir el máximo de pintura de la batea para luego retirarla, limpiar a fondo e incorporar pintura nueva, sin mezclar con pintura usada, que podrá utilizarse con otro sistema de aplicación.

PREPARACIÓN Y APLICACIÓN DE PINTURAS

Uno de los factores de mayor importancia que incide directamente en el, éxito o fracaso de un pintado es la preparación correcta de los productos y su aplicación. La correcta preparación de las pinturas y su aplicación, constituye el factor de mayor trascendencia para definir el éxito o fracaso de un pintado.

REGLAS A SEGUIR

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